El bucle diario en Graveyard Keeper 2 comienza con la recolección de recursos necesarios para mantener tu cementerio y villa funcionando. Entre bandas transportadoras, trilladoras y cadenas de producción, el juego pide que automatices cada proceso al máximo, un desafío que puede ser adictivo pero pronto se convierte en una tarea tediosa.

En este mundo medieval plagado por zombis, tu papel es restaurar la villa mientras enfrentas oleadas de muertos vivientes en batallas estratégicas. Aunque la secuela presenta algunas mejoras visuales y un humor negro característico, se siente como un déjà vu debido a la falta de innovación en los sistemas clave. Esto hace que la experiencia se vuelva repetitiva y poco interesante conforme avanzas.

Gameplay de Graveyard Keeper 2
Un molino de grano automatizado

Automatización divertida

La construcción y mejora de maquinarias para crear un sistema productivo es adictiva al principio. Las bandas transportadoras, las trilladoras y otras máquinas se ensamblan en cadenas elaboradas que generan recursos constantemente, permitiéndote alcanzar niveles avanzados de producción automática que son realmente satisfactorios cuando todo funciona a la perfección.

Sin embargo, esta mecánica se vuelve rápidamente un desafío. A medida que avanzas en las misiones y los recursos necesarios se vuelven más complejos, es cada vez más difícil encontrar una configuración óptima para tus maquinarias. La gestión constante de la producción puede volverse exasperante cuando pequeños cambios pueden tener efectos significativos en tu flujo general.

El problema fundamental radica en el diseño mismo del sistema de automatización. A medida que los recursos necesarios se vuelven más complejos y las tareas más críticas, es difícil mantener una producción fluida sin pasar horas ajustando cada detalle.

La secuela se siente como un déjà vu con algunas mejoras visuales pero sin innovar en los sistemas clave.

A medida que el juego avanza

A medida que el juego avanza, la automatización se convierte en una pesadilla. La necesidad constante de gestionar oleadas de zombis y construir defensas esfuerza demasiado a los sistemas, obligándote a pasar mucho tiempo ajustando y reconfigurando tus maquinarias para mantenerlas funcionales.

Además de la repetitividad mecánica, el juego también enfrenta problemas técnicos que afectan negativamente la experiencia del jugador. Bugs comunes en los sistemas de gestión de recursos y fallos durante las batallas hacen que la tarea de mantener un flujo constante de producción se vuelva aún más frustrante.

Gameplay de Graveyard Keeper 2
Zombis listos para la batalla

A favor

  • Iluminación impactante
  • nuevos eventos de defensa del reino

En contra

  • Automatización mal planteada
  • Dificultad para avanzar sin zombis
5.5

Veredicto

Graveyard Keeper 2 empieza fuerte con su humor negro y gráficos impresionantes, pero pronto se ve abrumado por una mecánica de automatización que no evoluciona conforme avanzas en el juego. A pesar de los buenos gráficos y algunas innovaciones menores, las deficiencias mecánicas son demasiado evidentes para permitir que la secuela brille con luz propia.