Aunque cuesta solo 3 euros, Tower Wizard exige un compromiso significativo debido a su ritmo lento de progreso en las etapas posteriores del juego. El bucle principal consiste en recoger magia para construir una torre y luego utilizar esa torre para invocar espíritus y crear edificios, pero este círculo se vuelve cada vez más exigente a medida que avanza el juego.
El feeling de Tower Wizard es de un sistema incremental bien definido en sus primeras horas. Sin embargo, su núcleo mecánico termina por resultar frustrante porque la progresión se ralentiza considerablemente con el tiempo. A pesar del atractivo inicial, la experiencia acaba siendo más una cuesta arriba que un viaje ascendente.
Gestión de recursos
La mecánica de gestión de recursos es sólida en las primeras etapas. Cada tipo de recurso tiene su propia forma única de obtenerse, lo que implica una diversidad en la toma de decisiones y el equilibrio entre diferentes tareas. Por ejemplo, los espíritus pueden invocarse para recoger magia más rápidamente, pero también se deben mantener contentos con ofrendas adecuadas.
Ralentización constante
El problema más evidente es que la progresión se vuelve cada vez menos satisfactoria. Después de un buen arranque, el juego entra en una fase donde los recursos necesarios para avances significativos crecen exponencialmente en costo y tiempo requerido.
A favor
- Sistema inicial de gestión de recursos atractivo
En contra
- Ritmo que se ralentiza drásticamente a medida que avanzas
- Costos y tiempos para progresar se vuelven desproporcionados
Veredicto
Tower Wizard arranca con un sistema incremental sólido, pero su ritmo lento de progresión en las etapas posteriores hace que la experiencia acabe siendo frustrante y menos atractiva.